Luisanna Carrillo-Rubio
April 2008
Figura 1: Una ballena jorobada, deSe cree a menudo que se sabe más acerca de la superficie de la luna que de las profundidades de los océanos que cubren un 71 % de nuestro planeta y cuyas aguas sostienen entre 300 y 500 millones de especies de organismos. La importancia de los mares del planeta no sólo se debe al área que éstos cubren, así como a la gran diversidad biológica que contienen, sino también a sus impactos en el clima. Con el calentamiento de los océanos, la supervivencia de toda forma de vida que éstos contienen está en peligro—desde el fitoplancton o el pequeño crustáceo llamado krill, hasta la ballena azul, el animal más grande que ha existido (llegando a pesar hasta 200 toneladas, el doble del peso que cualquier dinosaurio).
A pesar de que las ballenas son los mamíferos más grandes que habitan nuestro planeta, éstas no pueden escaparse de otra amenaza que se oculta en las sombras: el cambio del clima causado por el hombre. No es sólo el cambio del clima alterando los ecosistemas marítimos, así como los cambios en las costas, lo que ha ido reduciendo el número total de ballenas, la caza ballenera también ha disminuido enormemente las poblaciones de muchos tipos de ballenas. A pesar de que la caza ballenera de tipo comercial se prohibió en 1986 por La Comisión Ballenera Internacional (la página en la red de la comisión se encuentra en: http://www.iwcoffice.org/commission/iwcmain.htm), todavía continúa la caza de algunos tipos de ballenas. El ecosistema marítimo, a pesar de que éste nos pueda parecer invencible por su enorme tamaño, tiene un equilibrio muy frágil que puede ser afectado de forma nociva por cualquier cambio en las temperaturas superficiales.
Las ballenas que pasan la mayor parte de sus vidas en el Océano del Sur alrededor de la Antártida—como la ballena franca—están demostrando qué impactos puede tener sobre el ecosistema una pequeña elevación térmica en la superficie marítima. La revista estadounidense National Geographic reportó en el 2006 lo concluso por los científicos a cargo de la investigación de la relación entre el aumento de la temperatura y la supervivencia de los ballenatos francos nacidos entre los años 1983 y el año 2000.
En dicho estudio, los científicos hicieron una comparación entre la temperatura superficial del suroeste del Océano Atlántico y el índice de los ballenatos nacidos cerca de la costa de Argentina que han logrado sobrevivir. Según el profesor Charles H. Greene, del Departamento de Estudios de la Tierra y Ciencia Atmosférica de la Universidad de Cornell (EUA), “los autores de esta investigación muestran pruebas convincentes de que el número de ballenatos de ballenas francas nacidos en el sur del Océano Atlántico se relaciona con las variaciones climáticas”, o sea que “conforme la temperatura del agua aumenta, el número de ballenatos disminuye.”
La razón de esta relación entre la reducción del nacimiento y supervivencia de ballenatos y el aumento de la temperatura marítima se cree se debe a la reducción en la cantidad de krill—un pequeño crustáceo parecido a las gambas que requiere del hielo marino para sobrevivir. El krill es una parte fundamental de la dieta de muchas especies de fauna marina, incluyendo al pingüino juanito, el lobo marino antártico, así como la ballena franca.
Cuando se registran las temperaturas más altas en la superficie marítima, la población del krill disminuye drásticamente. Esto ha ocasionado pérdidas severas de cachorros de los lobos marinos antárticos. Otro tipo de ballena que también depende casi completamente del consumo abundante de krill (hasta 4 millones de estos crustáceos al día) es el mamífero más grande de todos los cetáceos, la ballena azul, cuya población — como es de esperarse — continúa disminuyendo rápidamente. Este magnífico gigante solía tener una población saludable de 300,000 individuos a nivel mundial. Hoy en día, menos del 3% de éste número continúa habitando nuestros amplios océanos (según el episodio de “Las profundidades del mar” de la serie de documentales británicos Planeta Tierra, de la BBC).
En otro análisis publicado en marzo del 2006, varios científicos documentaron los impactos que la pérdida y el retroceso del hielo en el Mar de Bering (el mar situado entre Rusia y Alaska) ha tenido en las poblaciones de ballenas, así como en otras especies animales. El Mar de Bering es uno de los mares más prolíficos y fértiles del mundo y del cual dependen numerosas especies de aves, morsas, y ballenas. La parte norteña solía permanecer cubierta de una capa de hielo marino durante 7 meses del año, sin embargo, recientemente las temperaturas han ido aumentando, y los vientos fríos nórdicos son cada vez más débiles. Hoy en día, hay por lo general menos hielo, y “el hielo se está derritiendo cada vez más temprano en la primavera” (http://news.nationalgeographic.com/news/2006/03/0309_060309_bering_sea.html).
La experta en ecología marina, la Dra. Jacqueline Grebmeier, ha estado analizando los impactos que tiene el cambio del clima en el norte del Mar de Bering desde la década de los ochentas. Ella explica que “la desaparición temprana del hielo y el calentamiento de las aguas está afectando a los ciclos vitales del fitoplancton”, la parte básica de la cadena alimentaria del océano. Esto está causando una reducción en los números de lombrices, krill, gambas, anfípodos, y almejas que habitan el fondo del mar. Esta reducción continuará impactando de forma nociva a toda especie de vida marina que se alimenta de estas criaturas.
Los cambios en la cubierta del hielo marino y de las temperaturas marítimas tienen muchos efectos en todos los animales que habitan las aguas oceánicas, ya que muchos tienen que emigrar a otras áreas en busca de alimento. Por ejemplo, como resultado de esta reducción en la cantidad del hielo marino, las ballenas grises que viven en el Mar de Bering están comenzando a aparecer más hacia el norte para permanecer en las aguas más frías y poder encontrar suficiente alimento. Algunas especies de peces, como el salmón y el abadejo, también han empezado a emigrar más hacia el norte por la misma razón, mientras previamente solían permanecer al sur del Mar de Bering (en la zona sureste). Algunas de las especies animales marinas que “se alimentan de las criaturas que habitan el fondo del mar,” como las morsas y las focas, “tienen que enfrentarse a una escasez de alimento”, de acuerdo a un artículo publicado por National Geographic (titulado en inglés, “Climate Change Harming Bering Sea Mammals, Birds, Study Shows”, o bien, “El cambio del clima está dañando a mamíferos, aves, según demuestra un estudio.
Recapitulando, la doctora Grebmeier advierte que “la región se está transformando en una región sub-ártica, a pesar de que se encuentra dentro de la zona ártica”. Grandes grupos de ballenas grises, famosas por hacer el viaje migratorio más largo de todos los mamíferos marinos, viajan desde Baja California (México) hasta el norte del Mar de Bering en el otoño. Estos grupos de ballenas están terminando su viaje más al norte que de costumbre, en el Mar de Chukchi (dentro del Círculo Polar Ártico), en busca de aguas más frías para encontrar anfípodos, un crustáceo parecido a los camarones y que habita en el fondo de mares de temperaturas muy bajas.
A causa del aumento de la temperatura, algunas especies de ballenas están permaneciendo en áreas más nórdicas, emigrando solamente hasta Kodiak en Alaska, en vez de completar su trayecto tradicional, como solían hacerlo antes. Por consecuencia, muchas de éstas están permaneciendo en el territorio tradicional de las ballenas de Groenlandia, o ballenas boreales, las cuales son ballenas más silenciosas y menos agresivas. Estas ballenas también se alimentan primordialmente del crustáceo krill. La doctora Grebmeier ha expresado su preocupación en cuanto a la posible “competencia espacial” entre estos diferentes grupos de ballenas. Esto es de suma importancia si se toma en cuenta que la ya casi extinta ballena franca del norte del Pacífico también nada hacia el norte del Mar de Bering en busca de alimento. Esto es serio, ya que hay según algunos cálculos tan sólo dos docenas de estas ballenas en el mundo, según el doctor John Hildebrand, profesor de la Universidad de California, San Diego y del Instituto Scripps de Oceanografía. “Tenemos que hacer todo lo posible para darles [a las ballenas francas del norte del Pacífico] la oportunidad de sobrevivir como especie”, concluye el doctor Hildebrand (según el reporte del National Geographic, localizado en: http://news.nationalgeographic.com/news/2006/03/0309_060309_bering_sea.html. De acuerdo a su perfil como especie en peligro de extinción, el futuro y la supervivencia de esta ballena como especie es realmente poco prometedor, si es que es posible.
Al igual que el Mar de Bering, el Océano Pacífico ha sufrido la pérdida de una gran parte de su población de ballenas grises del Pacífico del este, que hoy en día cuenta con 22,000 ballenas. En un artículo publicado por Stefan Lovgren, de National Geographic, el 10 de septiembre del 2007, se enfatiza que el número de ballenas en el Pacífico originalmente contaba con un total de entre 76,000 y 118,000 ballenas.
De acuerdo a dicho reporte, “estudios realizados recientemente han demostrado que los cambios climáticos en el Mar de Bering así como en áreas a su alrededor han reducido la cantidad de animales que cazan las ballenas grises”. El reporte también calcula que “hay problemas para las ballenas grises y cómo éstas se alimentan—hay evidencia de ballenas muy delgadas y de un aumento en la tasa de mortalidad de los ballenatos—que podrían asimismo resultar de cambios en las zonas norteñas en que se alimentan”. Una reducción significativa en la población de ballenas grises “debe de estar causando un profundo impacto en el ecosistema marino”, advierte el reporte, ya que la ballena gris se alimenta de manera muy diferente. Las ballenas grises “escavan con sus bocas grandes cantidades de lodo del fondo del mar”, y al hacer esto, remueven y causan una elevación de grandes cantidades de sedimento del suelo oceánico a la superficie del mar. Esta manera de alimentarse es de extrema importancia para el ecosistema marino y cuando las poblaciones de la ballena gris se encuentran en sus niveles saludables, éstas ayudan a llevar nutrientes de todo tipo a todo nivel superior de las aguas. Esta forma de alimentarse ayuda a elevar a la superficie suficiente alimento para alimentar hasta un millón de aves marinas y a innumerables criaturas que habitan en el mar. Una reducción en la población de las ballenas grises podría dañar al ecosistema marino en su totalidad.
El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) y la Sociedad para la Conservación de Ballenas y Delfines (WDCS, por sus siglas en inglés) conjuntamente publicaron un reporte en el cual se llegó a la conclusión de que “las ballenas, los delfines y las marsopas se están enfrentando a todas las amenazas que implica el cambio del clima”. Estos animales “tienen cierta habilidad de adaptarse a su medio ambiente”, de acuerdo a Mark Simmonds, el director internacional de la WDCS. Sin embargo, el doctor Simmonds señala que “el clima está cambiando a tal paso y a tal velocidad, que no está claro hasta qué punto las ballenas y los delfines serán capaces de adaptarse, y se cree que muchas de sus poblaciones están en peligro a causa de los cambios que se han pronosticado”. Para que los animales más grandes del planeta tengan la oportunidad de sobrevivir, se requiere que la máxima reducción en la emisión de gases de invernadero ocurra muy pronto. Si esto no ocurre, entonces las ballenas, al igual que tanta especie del ecosistema marino, inevitablemente desaparecerán. Esto amenazará la supervivencia de una cantidad innumerable de especies marinas que forman parte de esta perfecta y equilibrada cadena alimentaria. “Nuestro planeta está aún repleto de maravillas. Conforme las seguimos explorando adquirimos no sólo entendimiento, sino también poder. No es sólo el futuro de la ballena el que se encuentra en nuestras manos, sino la supervivencia del mundo natural en toda parte del planeta. Hoy podemos destruir o podemos valorar. La opción es nuestra”, concluye sabiamente el narrador de la serie de la BBC, Planeta Tierra, en el segmento “Las profundidades del mar.”
*Nótese que la traducción de todas las citas utilizadas en este artículo fueron traducidas del inglés al español por la misma autora del artículo.
Información adicional acerca de las ballenas (en español):
*La página del Fondo Internacional para la Protección de los Animales y su Hábitat (WWF, por sus siglas en inglés): http://www.ifaw.org/ifaw/general/default.aspx?oid=8300
Invitación a ser un activista a favor de la protección de las ballenas
*Información acerca del Instituto de Conservación de Ballenas
*La página de la Sociedad para la Conservación de Ballenas y Delfines
*La página de la Comisión Ballenera Internacional (en inglés, mas se pueden adquirir documentos en español también)
Información adicional y otros recursos (en inglés):
*Para ayudar a las ballenas así como a otras especies marinas, se puede visitar la página del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés – o World Wildlife Fund), en: http://www.wwf.org/
En este link, se puede uno dirigir a los diferentes países en los cuales el Fondo trabaja. Para mayor información acerca de los ecosistemas marinos, así como información acerca de los océanos del planeta, favor de visitar:
http://www.panda.org/about_wwf/what_we_do/marine/blue_planet/open_ocean/index.cfm
o bien,
http://www.panda.org/about_wwf/what_we_do/marine/problems/index.cfm
*Para encontrar información adicional en cuanto a las especies en peligro de extinción se puede visitar la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza:
http://www.iucn.org/themes/ssc/redlist2007/index_redlist2007.htm
*Para información y montaje de los mares del mundo y su fauna, la serie El Planeta Azul de la BBC es una excelente fuente de información. La página en la red se encuentra en:
http://www.bbc.co.uk/nature/programmes/tv/blueplanet/
*Para entender el aumento del nivel del mar en las costas y sus impactos:
http://www.nwf.org/sealevelrise/
*Para tomar acción con el objetivo de proteger a las ballenas del mundo
*Para ayudar a especies marinas en peligro se puede visitar la página del Fondo Mundial de la Fauna (o WWF, por sus siglas en inglés)
*Para mayor información acerca del status de la ballena franca del norte del Pacífico:
http://www.biologicaldiversity.org/species/mammals/North_Pacific_right_whale/
*Para más información acerca de cómo el cambio del clima afecta a las ballenas del mundo, se puede acudir a los siguientes artículos en la red (en inglés):