La irradiación solar, la temperatura, y la precipitación son los factores más importantes que impulsan a las cosechas. Por este motivo, la agricultura permanece en total dependencia de los patrones y variaciones climáticas. Desde la Revolución Industrial, los seres humanos han estado alterando el clima global por medio de la emisión de enormes cantidades de gases de invernadero a la atmósfera causando como resultado un incremento en las temperaturas globales, también alterando los patrones hidráulicos y aumentando la variabilidad climática. Se ha pronosticado que el calentamiento global tendrá impactos severos en las reservas de alimentos, su producción, así como la seguridad de éstos.
El cambio climático podría causar una amplia variedad de impactos en el sector agrícola a nivel mundial. Algunos de estos impactos son de tipo biofísico, otros son ecológicos, y, asimismo, también los hay económicos, como por ejemplo:
Lo irónico es que la agricultura en sí es la emisora de alrededor de un tercio de los gases causantes del calentamiento global y del cambio del clima. Se cree que alrededor del 25% del gas invernadero principal, el dióxido de carbono, se emite por el sector agrícola por medio de la deforestación y el incendio de biomasas. La gran mayoría del metano en la atmósfera proviene de animales rumiantes domésticos, de incendios forestales, plantaciones de arroz en zonas pantanosas, así como todo desperdicio, además de que los fertilizantes constituyen el total de la emisión de los óxidos nitrosos. De acuerdo al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (o IPCC), las tres causas principales del aumento de gases invernadero que se han observado en los últimos 250 años han sido los combustibles fósiles, el modo de usar la tierra y la agricultura.
Durante los últimos siglos, la raza humana ha llevado a cabo avances tecnológicos en el sector agrícola que han permitido un incremento en las cosechas, en gran parte estimulado por el crecimiento demográfico. Los métodos intensivos agrícolas tienen también varios impactos destructivos en el medio ambiente.
El sector agrícola se ha convertido en uno de los máximos emisores de gases invernadero, así como causado los mayores impactos a causa de sus uso de la tierra. Por ejemplo, la agricultura contribuye al aumento de gases invernadero por medio del uso de la tierra en las formas mencionadas a continuación:
Así, todos estos factores y procesos realizados por el sector agrícola constituyen el 54% de la emisión total de metano; alrededor del 80% de la emisión del óxido nitroso, y prácticamente toda emisión de dióxido de carbono que se relacione o se deba al uso o explotación de la tierra. La deforestación o toda tala de árboles también causan un aumento en la concentración del dióxido de carbono, el gas invernadero dominante, ya que se pierde vegetación que si permaneciera, absorbería grandes cantidades de dióxido de carbono. A nivel mundial, la ganadería ocupa un 70% de toda la tierra utilizada para la agricultura, lo equivalente a un 30% del total de la superficie terrestre.
Traducido por Luisanna Carillo-Rubio